Te vi por primera vez en el día mas soleado, en aquel café de la esquina, en el café en donde van todos los enamorados, ese día tu ibas solo, y yo en la mesa de la esquina con una rosa sobre mi libro preferido, te observaba profundamente, tus gestos, tu mirada penetrante, tu risa, todo, hasta la más mínima cosa.
Entonces pensé en acercarme, y intentar tener algún contacto contigo, pero pensaba muchas cosas: ¿Sera amable? ¿Estará soltero? ¿Tendrá novia? En fin…todo tipo de pensamientos y preguntas llegaron a mi mente, y cuando llego el momento, y me decidí a ir y hablar contigo, llego una chica rubia, de ojos azules, delgada, y de muy buena figura.
Entonces no supe que hacer, mis esperanzas se fueron al suelo, hasta que vi que solo iba a pedirte la hora, y entonces te levantaste, y fuiste directo a mi mesa, me preguntaste que si te podías sentar, entonces me di cuenta que valió la pena la espera.
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